El masculino genérico

Un gran melón

En el email semanal para profes de mi comunidad, te contaba que mi hijo llegó del cole y me dijo:

– «Mamá no te enfades por lo que te voy a contar. Que dice mi profe que cuando dice “los niños” se refiere también a las niñas. 

– Y ¿le has dicho algo tú?, le pregunté.

– Sí, que yo creo que no es así, pero que mejor se lo explicas tú en el podcast.

Así que nada, hoy vamos a abrir el melonazo del masculino genérico. El buque insignia de quienes piensan que todo esto del lenguaje no sexista es una tontería. Voy por el cuchillo para el melón y vuelvo.

El masculino genérico

Las personas pensamos con palabras, imaginamos la sociedad que nos rodea mediante el lenguaje. Así que las palabras que utilizamos crean las imágenes en nuestra mente.

Te pongo un ejemplo: 

Tu jefa te dice: “Va haber una reestructarión de personal en la empresa” . 

¿Te sientes igual que si te dice:  “Va a haber un despido masivo en la empresa”?

La idea que quiere crear en tu mente tu jefa con la primera frase es muy diferente a la segunda. 

Por otro lado, además de construir realidades, con el lenguaje también construimos nuestra identidad. Empezando por el nombre que te pusó tu familia pasando por el mote del colegio, y hechos como el de que las mujeres desde pequeñas hayamos tenido que incluirnos siempre en el masculino porque nos han dicho que es lo que había que hacer. Todo eso conformando nuestra identidad.

Resumiendo, hay diferentes perspectivas para nombrar la realidad y el lenguaje que usemos para hacerlo influirá en la imagen que tengamos de esa realidad.

Por esa influencia el lenguaje ha sido usado siempre como herramienta de poder. 

¿Por qué los colonizadores nombraban a los nativos como ‘salvajes’? ¿Qué imagen lograron que se tenga de ellos?

En el caso de las mujeres también sufrimos el uso del lenguaje como herramienta de dominación y de discriminación y aquí llegamos ya al melón de hoy.

El masculino genérico invisibiliza a las mujeres, aunque no nos haya quedado otra que asumirlo y acostumbrarnos desde pequeñas, que cuando decían “los niños ya pueden salir fuera” también podíamos las niñas. Pero cuando decían que los niños cojan el balón y se pongan a jugar al fútbol, ahí teníamos que deducir que no nos hablaban a nosotras.

Lo masculino se identifica con humanidad. Y cuando se habla de los hombres, los expertos , los profesores, las mujeres debemos ser comprensivas y sentirnos incluidas.

Así que cuándo el hombre pisó la luna fue un gran salto para la humanidad, pero un pequeño paso para el hombre.

¿Para la mujer entonces que fue un salto o un paso? Yo que sé, me he perdido. Voy a llamar a la RAE. 

En definitiva, a parte de la ambigüedad que se puede dar, el masculino genérico hace que imaginemos siempre en masculino.

Los expertos, los periodistas, los ciéntificos, etc.  Solo ves hombre con gafas, no me digas que no.

Por lo tanto este uso invisibiliza y borra a las mujeres del imaginario social.  Por eso desde instituciones como la Unión Europea, Naciones Unidas, ACNUR, se resalta la importancia de usar un lenguaje no sexista e inclusivo. 

Asi que a la profe de lengua de mi hijo y a ti, profe de español, me gustaría animarte a reflexionar sobre este tema, a aprovechar tus competencias comunicativas, a formarte en el uso de un lenguaje no sexista. 

Y si tu miedo es a sonar como en política, estar desdoblando todo el tiempo, todos, todas, todes, etc. Te aseguro que no se trata de eso. Con práctica y con algunas estrategias puedes comunicarte de una manera amena, comprensible y respetando la norma. 

Te invito a completar este TEST DE NIVEL de comunicación inclusiva que te ayudará a reflexionar y a saber más sobre tu manera de comunicarte.

Nada más por hoy, recordarte  que yo solo te estoy invitando a mirar, que te mojes o no, es cosa tuya.

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